domingo, 27 de noviembre de 2011

No lo sé

-¿Temes a la muerte?
-¿...Y tú?


La vida, carrusel erróneo de emociones, sentimientos y aberraciones naturales que no dejan de girar al unísono, o en descompasado albedrío, según les venga en gana.
Bonito.
Precioso.
Maravilloso.
Un asco.
¿Qué hay a partir de aquí?
No me interesa, ni siquiera pienso que deba gastar tiempo deliberando sobre ello.
Tampoco me importa cuando vaya a terminar. Simplemente me da igual.

-¿Mañana?
-Vale.
-¿Pasado?
-También.
-¿Y al otro? 
-Qué mas da. 

Vida.
¿Realmente se le puede llamar vida a esta incompleta sucesión de hechos acompañados de torpes argumentos que conforman mi historia?
Es como un libro, un relato, algo que alguien inventa y con lo que se dedica a jugar. Y sí, al personaje central le duele, le hacen llorar, le hacen reír, pero son más las lágrimas de dolor que las de felicidad. ¿Lo peor? Que yo misma soy la autora. Y que no sé dónde va a acabar esto. No lo sé.
Estoy perdida. No hay nada que me haga caminar, que me impulse como incentivo, no lo hay. Tan sólo me limito a continuar siguiendo las pautas de mi argumento, ya sin hundirme, ya sin sofocarme, ya sin reprocharme.
 
-No puede ser tan malo...
-Cállate.


Lo único por lo que temo es por aquellas personas, a las que quiero, a las que adoro, a las que amo.
Arrancádme de vuestra cabeza si alguna vez os daño.



-¿Dónde acabará esta historia?
-Sinceramente no lo sé, de verdad que no lo sé.




Dido R. Raez




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